jueves, 26 de julio de 2012

NO ME LATE LO DEL MELATE

RAÚL RODRÍGUEZ CORTÉS / EL UNIVERSAL
México entero sabe que cualquiera que robe unos panes, leche o algo para comer por la necesidad de alimentarse y/o alimentar a los suyos, va a parar a la cárcel irremediablemente y que muchos de los reos que son procesados o purgan condenas están tras las rejas por ese tipo de delitos.
Por eso indigna que funcionarios que defraudan con recursos públicos, como los de Pronósticos Deportivos para la Asistencia Pública, que falsearon un concurso de Melate para cobrar premios por 162 millones de pesos ni siquiera vayan a prisión, y si es que los detienen, por ser un delito que no es grave alcanzan fianza. México entero sabe que son muchos los delincuentes de cuello blanco amparados en la impunidad.
La indignación deviene en rabia cuando uno cae en la cuenta que se trata de recursos que el ciudadano pone para la asistencia pública, sería ingenuo pensar que es la primera vez que se realizan este tipo de maniobras, que del ilícito se conoció seis meses después de cometido (como si el agonizante gobierno panista hubiera querido librar efectos electorales) y que ya ni siquiera podamos soñar con que la suerte nos permita algún día ganar el Melate o la Lotería, otras instituciones que se van al demonio --no porque así lo señale un político opositor--, sino porque la corrupción se ha encargado de que así sea.
Y muy lamentable resulta que la maniobra implique a ciudadanos comunes relacionados con funcionarios públicos rapaces: ya sean empleados de contratistas (los encargados de grabar para la TV el concurso de Melate) o sus familiares, que son parte todos ellos de la enésima generación de mexicanos convencida de aquello de que el que no transa no avanza o de eso otro de Señor, a mí no me des, ponme dónde haya.
Es la corrupción, pues, que parece habernos llegado hasta el cuello. Ejemplos de este caso: la edecán Jessica Blumenkron Suárez, quien memorizó los falsos números del sorteo 2 mil 518 del 22 de enero de este año y que fueron colocados en un cintillo televisivo sobre los del sorteo original, sin que la interventora de Gobernación se diera cuenta. Su media hermana, Sara Solorzano Suárez, fue la encargada de cobrar 11 millones que le tocaban a la edecán quien, por cierto, es sobrina de Fernando Blumenkron Escobar, magistrado presidente de la tercera ponencia del Tribunal Superior de Justicia de Morelos.
De manera que las autoridades también investigan a hermanos, padres y otros familiares de los funcionarios de Pronósticos Deportivos que cobraron los premios del sorteo falso de Melate y Revancha. Es el caso de Constantino López González, padre de Héctor Hugo López Jiménez, ex subdirector de Concursos y Sorteos, quien tenía en su poder dos boletos ganadores de 22 millones 400 mil pesos que cobró el 13 de febrero pasado en Zacatecas (estado, donde se paga menos impuesto).
Otra persona sujeta a investigación es Leticia Guadalupe Figueroa Castañeda, esposa de José Luis Jiménez Mangas, ex director de Progol, Protouch y Pronósticos Rápidos, quien cobró un premio por 44 millones 800 mil pesos el 6 de marzo pasado, también en Zacatecas.
Una más: Guadalupe Pérez Luna, madre de Gustavo García Pérez, ex representante de la Subdirección de Concursos y Sorteos, quien cobró en el DF un premio por 11 millones 200 mil pesos. Y otra: Sandra Amalia García González, pareja de Carlos Alberto López Martínez, responsable de pesaje de esferas de Pronósticos, quien cobró un premio de 4 millones 804 mil 576 pesos el 20 de febrero pasado.
Así las cosas, la ley del menor esfuerzo y el dinero fácil bajo el amparo de la impunidad, mientras que muchos miles de mexicanos honorables que se resisten al embate de la corrupción, igual en el ámbito privado que en el público, lucha todos los días por sobrevivir con sueldos miserables o centenares de talentos que se quemaron las pestañas en el estudio, que tienen postgrados y sobreviven en el subempleo porque no hay quien quiera aprovechar su preparación y conocimientos mediante el pago de un salario remunerador y digno.
Y esta podredumbre acaba de darnos un ejemplo más, el de Malinali Gálvez Ruiz, hermana de Xóchitl Gálvez, quien fuera comisionada de los Pueblos Indígenas en el gobierno de Vicente Fox y candidata del PAN al Senado en la pasada elección. Malinali está ahora tras las rejas acusada de formar parte de una banda de secuestradores que enjaulaba a sus víctimas.

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