La crisis económica ha afectado más
a las rentas más bajas y las políticas de ajuste contribuyen a ampliar la
desigualdad
Luis Ayala
/ El País
El desarrollo de la crisis ha tenido
consecuencias ciertamente drásticas sobre el reparto de la renta entre los
ciudadanos españoles. Mientras que los indicadores más básicos de desigualdad
apenas han cambiado para el promedio de la Unión Europea desde 2007, España,
que ya partía de niveles considerablemente más altos, ha sufrido uno de los
mayores aumentos de las diferencias económicas entre los hogares. La pobreza
monetaria, que había permanecido prácticamente estancada en nuestro país
durante los quince años anteriores a la crisis, ha pasado a afectar a más de
uno de cada cinco hogares. La magnitud de este cambio es la mayor desde que
disponemos de datos anuales sobre los ingresos y las condiciones de vida de la
población española. Los indicadores sobre la proporción de hogares que no
reciben remuneraciones del mercado de trabajo, prestaciones por desempleo o de
la Seguridad Social, que regularmente ofrece la Encuesta de Población Activa,
alcanzaron su máximo histórico hace más de un año y no han dejado de crecer
desde entonces.
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