miércoles, 23 de mayo de 2012

NADIE SABE PARA QUIEN TRABAJA

Mauricio Merino / El Universal Imprimir
Cada proceso electoral tiene rasgos singulares: tras el fraude electoral de 1988, la elección del 94 estuvo marcada por la violencia política y por el riesgo de la ingobernabilidad; la del 2000 fue un plebiscito sobre la continuidad del PRI en la Presidencia; la del 2006 quedó sellada por la polarización política y la incertidumbre de los resultados. ¿Cuál será el rasgo propio del 2012? Hasta hace dos semanas todo indicaba que sería la trivialización y la rebeldía de los medios electrónicos en contra de la reforma del 2007. Pero ahora parece que el sello estará en la rebeldía de los estudiantes universitarios en contra de la manipulación mediática y en el enorme favor que ese rechazo le está haciendo a la candidatura de AMLO.
Ese rasgo viene acompañado de otro, insólito, que consiste en la desaparición del gobierno actual como punto de referencia electoral. Como si ya no gobernara Felipe Calderón y como si la primera pregunta obligada no fuera si esa opción política debe continuar en el poder, el proceso electoral en curso se ha desplegado en torno a la continuidad… del PRI. Casi todos los análisis, las reflexiones y las mediciones que se han venido haciendo hasta hoy no sólo sitúan al candidato Peña Nieto a la cabeza de la competencia, sino que se han asentado en el supuesto —así sea implícito— de que esa candidatura no es una oposición al gobierno aun vigente sino la encarnación del poder real que sigue gobernando a México. El gobierno de Calderón, en cambio, desapareció del mapa: estuvo ausente en el debate y ya nadie parece tomarlo demasiado en serio. Lo que hoy importa es si Peña Nieto ganará o no, y si lo consigue, por qué margen de diferencia.
Tengo para mí que esa sustitución de la figura principal de la contienda —Peña Nieto en lugar del Presidente— obedece al exceso de celo con el que las televisoras cuidaron a su candidato predilecto. Como bien dice el refrán: nadie sabe para quién trabaja. De modo que al conseguir situarlo como el adversario (casi) invencible desde mucho antes de que iniciara la contienda, no sólo desplazaron el foco natural del proceso electoral, sino que también le arrebataron a su candidato, seguramente sin querer, el privilegio de presentarse como el líder de la oposición. Contra toda lógica, el debate público que se está desarrollando ahora mismo no se plantea como la posibilidad de que Peña Nieto “saque al PAN de Los Pinos” —parafraseando a Fox—, sino como la de refrendar, o no, un triunfo fabricado de antemano.
Ésa es la novedad absoluta de la campaña actual: la rebelión de los jóvenes chilangos, que podría extenderse por toda la República, no es una causa sino una consecuencia de esa anomalía inicial. Lo que se debate no es la opción de cambio del gobierno en turno por uno u otro candidato de las oposiciones, sino el refrendo o el rechazo de la decisión largamente construida por las televisoras; la polarización posible entre el statu quo y el cambio no tiene ya nada que ver con el gobierno de Felipe Calderón, sino con la competencia abierta entre el PRI y el PRD.
Siempre pensé, y lo sigo haciendo, que Josefina Vázquez Mota cometió un error fatal al no romper abiertamente con el gobierno de Felipe Calderón y al jugar en medio de la ambigüedad. Y hoy creo que ya comienza a ser muy tarde para ella, pues la especialidad política de AMLO es, con mucho, sacar ventaja de la polarización: si algo le ha favorecido a lo largo de toda su carrera ha sido el éxito con el que ha enfrentado los ataques frontales de sus adversarios. Y hoy, gracias a la tenacidad con la que las televisoras han hecho su tarea en favor del PRI, ya no es el gobierno, ni Josefina Vázquez Mota, y ni siquiera los partidos como tales, sino AMLO —él personalmente— quien aparece como el retador frontal de Peña Nieto.
He aquí el inicio real de la contienda. La rebelión que comenzó en la Ibero, el 11 de mayo pasado, ha traído el sello inédito de la competencia electoral en curso.

Investigador del CIDE

No hay comentarios:

Publicar un comentario