Samuel García / 24 Horas
El Diario Sin límites
Hace unos
cuantos días la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, informó que
América Latina recibió más de 153 mil millones de dólares en inversión
extranjera directa durante 2011.
El monto de
los flujos de inversión productiva a la región en el año pasado fue 31% mayor
que en 2010 y casi el doble de lo recibido en 2009, lo que nos da una idea de
lo atractiva que resulta la región para los capitales en algunos sectores de la
economía y el potencial de crecimiento que tiene el subcontinente hacia los
próximos años con estas crecientes inversiones productivas.
Sin embargo,
como bien lo señala la propia CEPAL, en los últimos años no todos los países de
la región han sabido atraer consistentemente a estos capitales foráneos que
provienen principalmente de América del Norte, Asia y Europa buscando explotar
recursos naturales, crear plataformas de maquila y exportación manufactureras,
participar en el boom de la construcción de diversas infraestructuras, o en la
conquista de los mercados locales de consumo.
Y las cifras
son reveladoras. A principios de la década pasada México era el principal
receptor de inversiones extranjeras directas de la región. Entre 2000 y 2005 el
país recibió 23,275 millones de dólares en promedio anual, es decir, el 34% del
total de la inversión extranjera directa que llegó a América Latina. Uno de
cada tres dólares que recibió la región en ese quinquenio para invertirse en
actividades productivas de largo plazo, llegó a México.
En este
renglón México estaba por encima de Brasil, la mayor economía de la región, y
de las principales economías latinoamericanas. Entre 2000 y 2005 Brasil recibió
19,197 millones de dólares en promedio anual; mientras que el total de la
inversión extranjera directa que llegó en ese periodo a Chile, Argentina,
Colombia, Venezuela, Perú, Centroamérica y el Caribe, apenas igualaban a la
inversión que recibió México.
Pero ahora
eso es asunto del pasado.
A partir de
2007 México dejó de ser el mayor receptor de inversiones de la región para
ceder su lugar a Brasil. Pero eso no es lo mas notable. Lo relevante es que en
los últimos 5 años –los años más dinámicos para la región en materia de
inversiones foráneas- México se estancó como receptor de inversión extranjera y
los capitales asiáticos, norteamericanos y europeos prefirieron desembarcar en
otras costas latinoamericanas.
Entre 2007 y
2011 Brasil recibió inversiones extranjeras directas acumuladas por 221 mil
millones de dólares, mientras que México recibió la mitad de eso: poco más de
111 mil millones de dólares.
Otras
economías de la región como Chile, Argentina, Colombia o Perú están viviendo la
misma tendencia que Brasil y han capturado capitales extranjeros productivos a
un ritmo mucho mayor que México.
Entre
2006 y 2011 la inversión extranjera directa que llegó a Brasil creció 253%, la
que aterrizó en Chile creció 137%, en Perú, 121% y en Colombia, 98%. Sin
embargo durante este periodo el monto de inversión foránea directa que llegó a
México se estancó, y tuvo una ligera caída de 3%.
Es
cierto que México sigue recibiendo inversiones foráneas por alrededor de 20 mil
millones de dólares anuales; sí, pero son las mismas que hace una década.
México no es más atractivo que hace 10 años.
Lo demás,
son discursos.
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