sábado, 28 de agosto de 2010

LAVAR DINERO EN ROPA SUCIA

Diego Petersen Farah / El Universal
Tarde o temprano el dinero lavado pasa por delante de nuestros ojos y, o no lo vemos, o hacemos como que no o vemos, pero está en toda la economía del país. Ya en los años ochenta había solo dos tipos de personas que compraban autos en efectivo, los campesinos y los narcos. Los vendedores de autos de aquellos años podían decir que no era fácil distinguir a uno de otro, al campesino maicero del campesino gomero, aunque todos sabían quién era quién. Hoy en día queda poca duda. Una agencia de autos de lujo vende en promedio 30 por ciento de sus unidades en dólares en efectivo, y esos no son propiamente campesinos de temporal.
En los años ochenta y noventa los narcos llegaban y escogían la casa que les gustaba y tras un propuesta que el propietario “no podía rechazar” (el Padrino dixit) se fueron quedando con grandes casas en fraccionamientos de lujo. Hoy participan de todo el proceso en la construcción de las grandes torres. Son parte de la planeación, la ejecución, la corrupción de autoridades para obtener permisos de construir más pisos de los permitidos y la comercialización de estos edificios, muchos de ellos a medio ocupar, pero totalmente “vendidos”.
Pegarle al circuito financiero del narco es apretar donde más duele; era la parte de la pinza que faltaba en esta batalla contra el narco, no hay duda. Pero, hay que estar atentos al menos a un par de cosas. La primera es que el lavado tiene una gran importancia en la economía. En México se lavan más o menos 19 mil millones de dólares al año (apenas una mínima parte, 2.7 por ciento, de los 700 mil mdd que se lavan en Estados Unidos), un ingreso similar al que el país tiene por petróleo y superior al de las remesas. No es un lunar en la economía, no es un tumor canceroso encapsulado, son metástasis que invaden ya todos el circuito económico. Segundo, hay que tener claro que hoy en día se lava tanto en grandes transacciones como en los tianguis. Las pacas de ropa usada, por ejemplo, se han convertido es una de las formas más eficientes del lavado hormiga, literal y paradójicamente se lava dinero con ropa sucia. La compra de tarjetas de prepago, los autos “chocolate” y las iglesias son otras formas muy eficientes de lavado que poco a nada tienen que ver con el circuito financiero formal.
Al cerrar el circuito de las grandes transacciones (si es que realmente lo logramos) va a aumentar el lavado en la informalidad. Si la estrategia de limitar la venta de casas y autos es eficiente crecerán el mercado informal y el contrabando de manera importante. Si no se prepara desde hoy una estrategia para controlar esos pequeños mercados, en dos, tres o cinco años estaremos correteando un lavado de dinero popularizado, disperso y expandido. Ahora sí que en lugar de que la ropa sucia se lave en casa, vamos a lavar dinero en ropa sucia.

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