martes, 24 de agosto de 2010

CRÉDITO CARO Y ESCASO IMPIDE CRECER A LAS PYMES

En México se destina 4.3% del PIB para el financiamiento de esas empresas
Eduardo Camacho / El Universal
La carencia de financiamiento al sector de las pequeñas y medianas empresas (pymes) es la causa principal de mortandad y freno para su desarrollo.
Miguel Marón Manzur, subsecretario para la Pequeña y Mediana Empresa, explicó que el nivel de mortandad de las pymes en años anteriores era de 80% en promedio y al finalizar 2010 el índice podría bajar 30 puntos, pero, aún así, considera que es una cifra alta y el objetivo es cómo evitar esa pérdida empresarial, pues uno de los problemas para subsistir es la falta de financiamiento.
Para ello, dijo, se están destinando recursos importantes a fin de apoyarlas en el tema de liquidez y financiamiento a través del Programa Nacional de Emprendedores y con el Capital Semilla.
El Banco Mundial coloca a la obtención de fondos económicos como un obstáculo importante, pues para las pequeñas empresas mexicanas representa el principal problema al que se enfrentan con poco más de 80%, en tanto las medianas, 70% y 40% las grandes.
En referencia al financiamiento de los bancos con respecto al financiamiento total de las empresas, es completamente inverso, ya que las pequeñas cuentan con menos de 5%, las medianas 10% y las grandes 20%.
La misma entidad estima que la participación crediticia en México es de tan sólo 4.3% del PIB, menos de la mitad del porcentaje que manejan varios de los países emergentes e industrializados con los que compite México o es socio, mientras que en Brasil la participación crediticia es de 9.6%, en España de 19.6% y EU de 29.4% del PIB.
Juan José Gutiérrez Chapa, presidente del Consejo Mexicano de Uniones de Crédito (ConUnión), considera que las políticas económicas seguidas en México otorgan mayor beneficio a las grandes empresas nacionales y extranjeras, mientras que el restante está en un círculo vicioso de menor creación de empleos que retroalimenta el lento crecimiento del mercado interno.
Para el empresario de la ConUnión, el financiamiento tiene severas restricciones en México, como el costo, el plazo, la escasa oferta, la falta de capital de trabajo y la alta regulación burocrática.
Cita los Indicadores de Desarrollo Mundial (WDI, por sus siglas en inglés) que reportaron al primer trimestre de 2010 que del crédito otorgado al sector privado, como porcentaje del PIB en hispanoamérica, México no alcanza ni 20% y sólo supera a Haití que destina menos de 15%.
“Países con menor densidad de población, como Bolivia, Chile, Belice, Nicaragua y Ecuador superan a Méxio en la estadística, llegando a 63%, 61%, 49%, 47% y 46% en promedio, respectivamente”, indica el WDI.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía, 95.3% de las nuevas empresas arrancan con recursos propios, 15% recibe financiamiento directo del algún programa de gobierno y 8.7% obtuvo financiamiento de instituciones bancarias en los dos últimos años.
Financiamiento en tiempos de crisis
Roberto Ureña, presidente de la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE), asegura que la disminución de financiamiento bancario sufrida en 2009 provocó que las Sofoles y Sofomes del sector empresarial, afiliadas al organismo, fueran una opción para las pymes y aumentaron de cinco en 2008, a 13 en el último año.
“Durante 2009, los intermediarios financieros especializados en pymes lograron colocar poco más de 12 mil 200 créditos, que representaron un crecimiento de 46% con relación a 2008”.
Las afiliadas lograron una cartera total superior a 2 mil 500 millones de pesos, que representaron un crecimiento de 33% con respecto a 2008, y en 2010 se espera que el sector encuentre mecanismos de fondeo para seguir otorgando financiamiento a los empresarios.
Martha Gasca Díaz, directora de la consultora Multidisciplina Aplicada, considera que, más allá de dejar de operar, las empresas vivieron en 2009 un estancamiento y no pudieron crecer porque la gente no quería comprar.
“Por cuestiones como la influenza y la crisis, la gente no realizaba compras, lo que generó que el sector restaurantero cerrara; al pasar la contingencia, los niveles de consumo se reactivaron, pero en menor medida”, dijo la consultora.
El financiamiento fue importante, mas no fundamental, porque muchos tenían dinero, pero no sabían qué hacer con él. “En las empresas se cree que el dinero es necesario para comprar materia prima, fuerza de ventas o maquinaria, la realidad es que muchas tienen el financiamiento, pero no salen adelante porque no saben invertir cuando han tenido ganancias”, precisó la analista.
Para la especialista, el interesado debe conformar un plan de trabajo con lo que tiene y tratar de estabilizarse; definido lo anterior, ver las posibilidades de pagar el financiamiento que ha solicitado.
Fernando Favre, director general de la consultora Endeavor México, considera que el panorama tras la crisis es de oportunidades y riesgos, al haber menos competidores y depender de la precaución del consumidor al gastar. Las empresas no se enfrentaron a los problemas derivados de la crisis sino al gobierno, quien aumentó los impuestos.
Destaca la labor de la Secretaría de Economía, el Consejo Nacional para la Ciencia y Tecnología (Conacyt), Nacional Financiera y otras instituciones, al invertir cantidades récord y poner a México como ejemplo internacional, pero desaprueba a las secretarías de Hacienda y del Trabajo; la primera porque aumentó impuestos y la segunda por complicar el proceso de contratación y despido de personal adscrito.
“Cuando estas dos secretarías hagan su chamba, diremos que es suficiente el apoyo del gobierno a las pymes, ya que por ahora lo realizado es desastroso y afectan todo el buen trabajo de las demás dependencias públicas”, dijo, al afirmar el especialista que aunado a los apoyos, la tecnología es fundamental para el desarrollo de este tipo de empresas y, dependiendo de su adopción, existen tres tipos de pymes:
Las que van a morir en el corto plazo porque sus dueños o productos y servicios carecen de innovación, las que van a sobrevivir, pero nunca van a generar mucho valor y pasarán los siguientes 50 años vendiendo lo mismo sin crecer y generar riqueza, y las que van a cambiar al mundo convirtiéndose en las empresas líderes del futuro.
Lo que falta por hacer
La Secretaría de Economía y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) definen un universo de mipymes de cuatro millones 15 mil entidades, que representan 99.8% del total de las empresas del país y generan 72% del empleo, aportando 52% del Producto Interno Bruto (PIB), pero no cuentan con el apoyo económico necesario.
La capacidad productiva de esos millones de empresarios se concentra en 14 estados, destacando Distrito Federal, Veracruz, Puebla, Nuevo León, Jalisco y estado de México, que integran los tres segmentos que buscan financiamiento.
Para lograr un apoyo fortalecido que impulse a las pymes, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) considera que urge impulsar una transformación estructural de la banca de desarrollo y generar más apoyo a las pymes para detonar un círculo virtuoso de innovación económica, inversión productiva, creación de empleos y crecimiento del mercado interno.
El organismo reconoció la labor de la banca de desarrollo, aunque su estructura necesita ser reorientada de acuerdo a los nuevos retos del país, que radican en la necesidad de otorgar créditos de largo plazo para transformar la capacidad instalada, complementando los recursos de inversión del resto del sistema financiero y sirviendo a las pymes.
De acuerdo con encuestas empresariales de la Cámara, de los seis factores que más restringen el desarrollo de las empresas mexicanas, tres tienen relación directa con el problema del crédito y son el alto costo del financiamiento, la falta de crédito de largo plazo y la escasez de capital de trabajo.
Es en las pequeñas y medianas empresas donde resulta más grave la falta de crédito suficiente a costos y plazos competitivos, pues el Informe del Banco de México de marzo de 2010 arrojó que la penetración del crédito de la banca comercial a las pymes apenas supera 1% del PIB y la penetración de la banca de desarrollo en este segmento es de 0.090% del PIB.
En México, más de 70% de las pequeñas y medianas empresas no cuentan con apoyo financiero y de las que cuentan con alguno generalmente se trata de crédito revolvente con fines de capital de trabajo y poco para la inversión.
Además, la cartera con plazos mayores de cinco años en México es mínima y el promedio de los montos otorgados a las empresas es de apenas 500 mil pesos, cuando en países como España o Estados Unidos el grueso de las pymes llegan a tener acceso a créditos confeccionados a su medida. Bajo estas circunstancias, la principal fuente de financiamiento de las pymes mexicanas son sus proveedores, lo que encarece los insumos y merma la competitividad de cadenas productivas.
La actualidad de las pymes
Los sectores más afectados en 2009 fueron el industrial, comercio y turismo, que requieren apoyos inmediatos, hace hincapié Miguel Marón Manzur, y los primeros en mostrar signos de recuperación fueron aquéllas ligadas al comercio exterior, debido al crecimiento de los países con que comercian.
En lo que va del año hubo mejoría para las pymes, lo importante es reactivar el mercado interno; por otro lado, el sector exportador tuvo un incremento considerable, ayudando a la proveeduría de las pequeñas y medianas empresas hacia las grandes exportadoras del país.
“Lo que actualmente se tiene es limitado, recordemos que más de 70% del empleo es generado por las pymes y representan más de 50% del PIB, ahí nos damos cuenta que se tiene que asignar un mayor número de recursos a este sector; por eso se requiere un apoyo mayor de los legisladores y ojalá que para los siguientes años vaya en aumento”, dijo Miguel Marón Manzur.
Del total de las exportaciones, menos de 6% son generadas por pymes y no podemos esperar, afirma, que con una reactivación económica fuera de nuestras fronteras estas empresas se vean directamente involucradas en el sector, pero sí a través de la cadena productiva con las exportadoras del país, dentro de la proveeduría y la cadena productiva para vender sus bienes.
Para fomentar el crecimiento y fortalecimiento de nuevas pymes, la subsecretaría está trabajando de la mano con incubadoras académicas del Instituto Politécnico Nacional y el Tecnológico de Monterrey, dando énfasis en la capacitación y la implementación de Parques Tecnológicos en varios estados, que generarán una vinculación entre empresarios consolidados y nuevos talentos.
Otro objetivo es el desarrollo de proveedores, el fondo de garantía que se trabaja con la banca de desarrollo y la comercial para dar condiciones competitivas de créditos a pymes.
“Es un proyecto muy ambicioso, pues se han entregado 38 mil millones de pesos en crédito a un número similar de empresas y esperamos que esto se duplique al finalizar 2010”.
El Sistema México Emprende se divide en dos vertientes: la primera sería el fideicomiso donde se manejan las garantías al financiamiento y la otra los Centros México Emprende en todo el país, ubicados en las cámaras empresariales locales y que suman alrededor de 200 puntos de contacto.
Calificó las compras de gobierno como “exageradamente importantes” para las pymes, pues siempre se ha dicho que un factor fundamental para detonar el mercado interno son las compras de gobierno y México tiene una cantidad importante en ese rubro.
“Si las podemos ir destinando a las pymes se detonará su crecimiento, por eso en 2009 se destinaron 17 mil millones de pesos de compras directas a pymes y la cifra se superó por 600 mil pesos; este año se anunciaron 46 mil 200 millones de pesos, casi el triple de lo contemplado el año pasado, y tenemos la certeza de llegar a la cifra deseada al cierre del año”. Los programas están funcionando, se impulsan microempresas, aquellas que tienen de uno a 10 trabajadores.

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