Samuel García / 24 Horas El Diario sin Límites
No hay que exponer muchos ejemplos para ilustrar que los abusos en contra de los consumidores son una práctica extendida en el país. Alentada por la concentración en los mercados de consumo y tolerada y coparticipada por las autoridades que deben impedirlos, el abuso en la prestación de servicios y venta de bienes también encuentra tierra fértil en la muy frecuente pasividad e ignorancia de los propios consumidores para exigir sus derechos.
No hay que exponer muchos ejemplos para ilustrar que los abusos en contra de los consumidores son una práctica extendida en el país. Alentada por la concentración en los mercados de consumo y tolerada y coparticipada por las autoridades que deben impedirlos, el abuso en la prestación de servicios y venta de bienes también encuentra tierra fértil en la muy frecuente pasividad e ignorancia de los propios consumidores para exigir sus derechos.
Le doy
algunos ejemplos con los que probablemente se haya identificado:
1. ¿Sabía
usted que si un cliente le pide a la telefónica dominante, Telmex, no incluir
la publicación de su número telefónico en la sección amarilla, la telefónica
hará un cargo de 13 pesos mensuales en el recibo telefónico bajo el argumento
de que el cliente solicitó contar con un “número privado”? ¡El colmo! En México
el consumidor debe pagar a la empresa telefónica para evitar que ésta publique
el número telefónico del cliente.
2. ¿Qué
autoridades regulan a las grandes cadenas de cines como Cinépolis, Cinemex o
Cinemark que al interior de sus establecimientos imponen su propia ley a los
consumidores de refrescos y botanas: Al prohibir el acceso de alimentos a sus
establecimientos y firmar acuerdos de exclusividad con ciertas marcas,
restringen la elección del consumidor e imponen precios exorbitantes en
relación al mercado?
3. ¿Sabe
usted que algunos bancos han implementado opciones confusas y engañosas para
sus clientes en las redes de cajeros automáticos a fin de que éstos terminen
por realizar donaciones a diversas causas que promueve la banca, sin que si
quiera el cliente se percate que lo hizo? ¿Quién vigila y responde ante el
consumidor por ello?
4. ¿Sabe
usted que a pesar de las leyes promulgadas y de las autoridades designadas para
vigilar y sancionar, cientos de grandes empresas siguen comercializando los
datos particulares de sus clientes quienes se ven “bombardeados” diariamente,
en sus propios domicilios vía telefónica, por impertinentes vendedores de todo
tipo de productos y servicios? Pareciera ser que no hay ley, ni autoridad que
lo impida en el México “de carne y hueso”.
5. ¿Sabe
usted que en algunos programas de fidelidad que ofrecen cadenas comerciales,
líneas aéreas, tarjetas de crédito, restaurantes, entre otros giros de
establecimientos, se cometen verdaderos abusos con los clientes, al modificar
en un corto plazo los términos del programa a favor de la empresa, negando los
beneficios o encareciéndolos de tal manera que el cliente deba renunciar a
ellos? Otra vez nos preguntamos, ¿y quién responde por ello ante los
consumidores?
6. ¿Sabe
usted que cientos de trabajadores en conflicto laboral con sus empresas caen en
manos de “despachos de abogados laborales” que son unos verdaderos delincuentes
porque “fabrican hechos” en las denuncias que presentan ante la Junta Laboral
de Conciliación y Arbitraje bajo la premisa de que nunca serán demandados
penalmente? Siendo ésta una práctica recurrente y ampliamente conocida en el
medio de los abogados ¿qué gremio o autoridad vigila y sanciona estas prácticas
de abuso y corrupción?
Los
malos ejemplos abundan, pero afortunadamente ha crecido en los últimos años el
número de organizaciones civiles de apoyo a los derechos del consumidor y, con
éstos, el fortalecimiento de las leyes y autoridades para su defensa. Con todo,
la tarea es titánica.
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