elEconomista/
Nueva York
Horas
después de las nuevas medidas adoptadas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy para
sanear la banca española, las reacciones no se han hecho esperar. Entre ellas,
la de la revista The Economist que asegura que el nuevo aprovisionamiento no es
suficiente y "llega tarde".
"Menos
de dos semanas después de que el Banco de España enviase a sus supervisores
bancarios a recorrer las capitales financieras para convencer a los inversores
de que el sistema bancario del país era sólido, el gobierno ha nacionalizado al
mayor de los prestamistas en España y ha ordenado a los bancos del país a
aprovisionar otros 30.000 millones de euros para enfrentar los préstamos
problemáticos en sus cuentas", explica la publicación en su edición
online.
"La
inversión es bienvenida, sin duda", señala la revista pero señala que
"no será suficientemente" y su impacto tendrá pocos resultados
"a la hora de restablecer la confianza en el Banco de España", una
institución que, al inicio de esta crisis fue puesta como un modelo para los
reguladores de otros países.
'The
Economist' pone de manifiesto la falta de transparencia que en estos momentos
todavía sigue reinando entre nuestro sistema bancario a la hora de establecer
cuanto dinero necesitan los bancos para enfrentar sus activos más tóxicos.
"Desde
el exterior es muy difícil saber exactamente la profundidad de los agujeros en
los balances de los bancos del país", indica. "Los analistas e
inversores calculan que dicha cifra oscilaría entre los 60.000 y los 80.000
millones de euros en pérdidas adicionales. Esta cifra tendría que ser
reconocida de forma oficial "antes de que se pueda recuperar cualquier
confianza real en las cuentas de estos bancos".
Según 'The
Economist' si los bancos y los reguladores creen que con la nueva provisión de
30.000 millones de euros se ha hecho suficiente "se tendrían que permitir
valoraciones independientes y creíbles sobre los activos de sus bancos".
La
publicación critica duramente a los reguladores y, en especial, al Banco de
España. "Esta debacle hará un daño duradero a la reputación de los
reguladores", señala. "Muchos sospechaban hace unas semanas que a
los bancos se les permitía reconocer sólo las pérdidas que podían permitirse el
lujo de cubrir con el capital existente disponible", explica la
publicación.
"Esta
práctica ha sido destapada" y a partir de ahora los inversores serán
"mucho más cautelosos" la próxima vez que el Banco de España intente
tranquilizar al mercado asegurando que el sistema bancario español está bien
saneado.
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