viernes, 20 de mayo de 2011

BROOKINGS OPINA QU AMÉRICA LATINA NO DESPEGARÁ EN ESTA DÉCADA

Un nuevo informe pone el foco sobre las reformas pendientes en la región
PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL / EL PAÍS
Latinoamérica corre serio riesgo de morir de euforia si se cree que esta va a ser la década en la que alcance el desarrollo solo porque se están disparando los precios de las materias primas. La mesa redonda que sirvió ayer de presentación en Madrid del último informe de la Brookings Institution sobre las perspectivas económicas de la región vino a ser un jarro de agua fría que recordó que esta no va a ser la década de América Latina, una frase demasiadas veces oída, pero sí puede ser la que siente las bases para un crecimiento sostenible. Y para eso hacen falta políticas contracíclicas que apenas se han iniciado.
"La moda latinoamericana puede ser contraproducente", dijo sin tapujos Eduardo Levi-Yeyati, profesor de la Universidad Torcuato di Tella de Argentina y uno de los coordinadores del informe. El profesor añadió que "se hace difícil poner en marcha políticas de contracción o anticíclicas" cuando la revista The Economist te dice cada dos por tres que vas por buen camino. "Esta no será la década de América Latina, será de nuevo la década de Asia. Esta será la década del desarrollo, y si esto sale bien, puede que la próxima sea la década de América Latina". Levi-Yeyeti explicó que el verdadero "déficit" está en el "desarrollo social" de la región.
Previamente, el exministro de Economía español Carlos Solchaga había advertido del peligro de "sobrecalentamiento" de las economías latinoamericanas. "En algunos países hay peligro de burbujas, digámoslo claramente". Solchaga, como sus compañeros de mesa, apostó por mejorar la política económica y consolidar la política fiscal para lograr un "desarrollo sostenible".
El informe asegura que "por diversas razones, los gobiernos están actuando con dudas en el aspecto fiscal, una estrategia que puede volverse en contra en forma de grandes presiones inflacionistas y divisas fuertes, que en último término socavan las posibilidades para la llamada década de América Latina". Como gráficamente expuso Solchaga, si de pronto alguien decide que un hotel en São Paulo no vale 200 dólares la noche, la economía se cae. Y tiene que caer sobre algo sólido.
En la misma mesa redonda, organizada por la Secretaría General Iberoamericana en Madrid, el exsubsecretario de Hacienda de México, Alejandro Werner, quiso sumarse a esa "llamada de prudencia" y recordó que Latinoamérica tiene una importante "historia de fracasos". "Deberíamos estar viendo resultados mucho más grandes". Werner, que ha redactado la parte de México del informe de Brookings, explicó que en su país, a pesar de la recuperación gracias a las exportaciones a Estados Unidos, la inversión continúa en niveles entre 15 y 20 puntos por debajo de antes de la crisis.
Werner reclamó un "cambio estructural" de la economía de su país, especialmente en legislaciones que, según consideró, impiden a México beneficiarse de ciertas tendencias mundiales debido a su rigidez. En especial, citó la poca capacidad para adaptar su producción de petróleo o agrícola a un momento del mercado en el que se disparan los precios de estas materias primas. Por otro lado, México se beneficia del incremento del precio del petróleo como exportador de bienes manufacturados, ya que resulta más barato el transporte a Estados Unidos que desde el sudeste asiático.

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