lunes, 27 de junio de 2011

IMPORTANCIA DEL MERCADO Y EL ESTADO COMO GUIAS DE LA ECONOMÍA

Es hora de que México disponga de una real banca de desarrollo para promover crecimiento en segmentos de elevada potencialidad...
José Alberto Cano Vélez / Excelsior
El Colegio Nacional de Economistas celebró la semana pasada su Séptima Reunión Regional, en Aguascalientes, para dar continuidad a su proyecto de reflexionar, conjuntamente con los colegios estatales de economistas, sobre la necesidad de que México adopte un nuevo proyecto nacional de desarrollo, en vista de la lenta evolución del crecimiento económico del país, que en los últimos 30 años no ha sido capaz de generar un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) suficiente para absorber a los nuevos entrantes a la fuerza laboral.
De ahí el creciente desempleo, tanto en el mercado laboral formal como en el informal. El primero incluye protección a la salud y régimen de jubilaciones, mientras que el segundo no sólo los excluye sino que además ofrece menores salarios.
Y lo peor: con esa evolución económica se ha venido generando un mayor nivel de pobreza entre los segmentos de la población de menores ingresos, mientras que los de mayores ingresos han seguido elevando su nivel de vida.
En dicha reunión de reflexión, participaron los estados que integran la región Centro Norte: Aguascalientes, Durango, San Luis Potosí y Zacatecas, con la presencia de sus economistas así como de los representantes académicos de las universidades y tecnológicos del área, y los representantes de los banqueros y los empresarios.
De particular relevancia fue el mensaje y diagnóstico que efectuó la representación del Banco de México (Banxico), que habló de los peligros de la inestabilidad económica aún imperante en el mundo, y del Régimen de Objetivos de Inflación (ROI) que adoptaron un número importante de economías avanzadas y emergentes, previo a la crisis financiera de 2008. Dichos objetivos incluían la estabilidad de precios, la transparencia y rendición de cuentas en sus comunicaciones con el público.
Sin embargo, la crisis mostró que dicho marco podía presentar problemas, como el no considerar perturbaciones potenciales en un sector financiero; o sea, era importante ampliar la cobertura de protección a las metas de estabilidad de precios y añadir la de estabilidad financiera. La crisis de 2008 los llevó a detectar un potencial problema sistémico. No se habían considerado potenciales problemas derivados de la interconexión entre mercados y entre instituciones.
A lo anterior, hubo importantes coincidencias, pero uno de los participantes insistió en que la tendencia del banco central del país a sólo cubrir el riesgo en los extremos de inflación, le impedía ver su obligación de procurar un nivel adecuado de actividad económica y generación de empleos. Es decir, aplicar una política crediticia anticíclica, cuando la actividad económica estaba baja, en un ciclo económico tendiente a recesivo, con elevados niveles de desempleo y subempleo.
O sea que al igual que en un extremo, el Banco Central drena demanda con su política monetaria, para proteger contra presiones inflacionarias, la política crediticia podría servirle para generar demanda en momentos recesivos, de un ciclo económico en su fase descendente.
Comentó la representación del Banco de México que los beneficios de reducir la inflación en los últimos 15 años habían sido evidentes; a lo que el mismo participante discrepó, citando la relación de años de bajas inflaciones y bajos crecimientos; o sea que si bien puede ser cierto que el objetivo de estabilidad de precios no es contrario al de crecimiento económico también puede ser cierto que en ese segmento de la relación PIB/Inflación hay amplio margen para que el Banco de México actúe en pro del crecimiento, sin ser contrario a la lucha contra la inflación.
También en la reunión del Colegio Nacional de Economistas surgió la insistencia de que es hora de que México disponga de una real banca de desarrollo, para que el Estado mexicano pueda promover crecimiento en segmentos de la economía de elevada potencialidad para mejorar los niveles de vida de sus habitantes.
De hecho, sería importante insistir, dijo ese comentarista, en que el Estado mexicano no esté al margen de influir sobre la economía mexicana conjuntamente con las fuerzas del mercado para corregir cualquier potencial error o distorsión que pueda existir. La noción de que es responsabilidad exclusivamente del mercado es un error. México debe buscar el correcto equilibrio entre la participación del mercado y del Estado en la economía.
Presidente Nacional del Colegio
Nacional de Economistas*

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