miércoles, 22 de febrero de 2012

GRECIA HIPOTECARÁ SU SOBERANÍA A CAMBIO DE UN RESCATE QUE TIENE ALGÚN CABO SUELTO

elEconomista.es / Agencias
Aunque ya se dice que puede necesitar otra ayuda de 50.000 millones de euros más adelante, la zona euro ha salvado una vez más a Grecia de una suspensión de pagos inmediata al dar finalmente luz verde a un segundo rescate de 130.000 millones de euros hasta 2014. A cambio Atenas tiene que ceder parte de su soberanía y aceptar una supervisión permanente sobre el terreno de la troika. El canje de bonos de Grecia será la mayor reestructuración de deuda de la historia.
Pero la zona euro solo ha dado luz verde al rescate tras lograr que la sostenibilidad de la deuda griega estuviera garantizada hasta 2020, cuando deberá situarse en el 120,5% del PIB desde el 160% actual, y conseguir que la banca asumiera unas pérdidas mayores de lo inicialmente previsto sobre sus bonos griegos en el próximo canje.
En cualquier caso, no se trata de un acuerdo definitivo: Grecia someterá a su Parlamento la legislación necesaria para el acuerdo antes del 15 de marzo y el FMI debe decidir, también la segunda semana de marzo, la cuantía de su aportación al rescate, según anunció su directora gerente, Christine Lagarde.
Además, también falta que los acreedores privadores den su visto bueno a la quita a la que van a ser sometidos, de la que se ha excluido además a los acreedores oficiales, gobiernos europeos, BCE y FMI. También la cantidad finalmente aportada por los acreedores oficiales dependerá y se calculará una vez finalice la reestructuración de la deuda y se completen todos los pasos necesarios por parte de Grecia.
En este sentido, el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que representa a los acreedores privados, les recomienda "considerar con cuidado el acuerdo", y señala que es "básicamente consistente" con el acuerdo de reestructuración voluntaria al que se llegó el pasado mes de octubre. Eso sí, no ha dado ninguna recomendación clara de que acepten la oferta.
La quita a los acreedores privados
En concreto, los tenedores privados de deuda griega se espera que tengan pérdidas de hasta el 53,5% sobre el valor nominal de sus bonos como parte de un canje de deuda que reducirá las deudas de Grecia por alrededor de 100.000 millones de euros. Anteriormente se esperaba que tome una amortización del 50% nominal, lo que equivale a alrededor de una pérdida del 70% sobre el valor presente neto de los bonos.
Atenas lanzará "en los próximos días" la oferta de canje de bonos para materializar esta quita y el Eurogrupo espera "una tasa de participación muy alta".
El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, indicó por su parte que el canje de bonos que se iniciará el 8 de marzo establece unos tipos del 2% y subirán gradualmente, hasta un 3% y 4% después de 2020.
En concreto, por cada 100 euros en bonos que se incluyan en la reestructuración, los acreedores recibirán nuevos bonos griegos con un valor nominal de 31,5 euros, así como títulos a corto plazo emitidos por el EFSF (fondo de rescate europeo) con un valor nominal de 15 euros. Los nuevos bonos tendrán un vencimiento de entre 11 y 30 años.
Si el acuerdo no es suscrito por suficientes inversores, el gobierno griego podría introducir una nueva ley que forzaría a los inversores a participar.
Menos intereses: el rol del BCE
La participación de los miembros de la Eurozona ha implicado igualmente nuevas concesiones de los gobiernos. Por un lado, la Eurozona también ha decidido rebajar los intereses que cobra a Grecia por los préstamos bilaterales concedidos desde 2010, como parte del primer rescate de 110.000 millones de euros, a 150 puntos básicos por encima del euribor.
Eso sí, todavía faltan las ratificaciones nacionales de estos acuerdos, ratificaciones que el Eurogrupo pide que se hagan de manera urgente. Esta medida debería reducir la deuda helena en un 2,8% del PIB y reducir las necesidades de financiación en alrededor de 1.400 millones de euros.
Además, los bancos centrales nacionales se han comprometido a pasar a Grecia todos los beneficios que obtenga de los bonos helenos que tienen en sus balances hasta 2020. Esta medida permitirá reducir la deuda griega en un 1,8% del PIB y también reducir las necesidades de financiación en 1.800 millones de euros, según los cálculos del Eurogrupo.
Estos bonos suman alrededor de 12.000 millones, y a ellos se deben sumar los que tiene el BCE como consecuencia de su programa de compras de bonos, el famoso SMP, y que se estima que tienen un valor de entre 45.000 y 50.000 millones de euros.
Sobre estos bonos, Schäuble afirmó que el BCE repartirá los beneficios entre los bancos centrales nacionales y que después pueden hacer lo que deseen, porque son independientes, pero éstos también pueden entregar el dinero que provenga de estos bonos a Grecia. El Eurogrupo no clarifica la cantidad que esto podría suponer.
Habrá mayor control europeo: se crea una cuenta bloqueada
A cambio de la ayuda, Grecia ha tenido que acatar la pérdida de soberanía. La aprobación del rescate supone que Atenas tiene que aceptar un mayor control sobre el terreno y crear una cuenta bloqueada para dar prioridad al pago de la deuda.
Así, Grecia ingresará una cantidad correspondiente al pago de la deuda de los próximos trimestres en una cuenta especial de su banco agente y bajo supervisión del BCE, la UE y el FMI.
Además, la Comisión Europea reforzará el grupo de trabajo para Grecia, en particular mediante una "presencia mejorada y permanente sobre el terreno", con el fin de mejorar su capacidad a la hora de prestar y coordinar la asistencia técnica. Los estados miembros han ofrecido aportar expertos para ello.
Y no solo eso. El cumplimiento de todos los acuerdos alcanzados está condicionado a que Atenas aplique antes de fin de mes una serie de ajustes previos en el sector de la sanidad, los impuestos, las pensiones, la mejora de la viabilidad de las estadísticas, la regulación y la supervisión financiera y la reforma laboral, entre otras.
El paquete de emergencia es el segundo préstamo para Grecia, que recibió un rescate de 110.000 millones de euros, constituido por préstamos bilaterales de los gobiernos de la zona euro y el FMI, en mayo de 2010.

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