Mario Maldonado - Sonora Presente
La reunión privada del lunes pasado en Palacio Nacional más que para ver a Andrés Manuel López Beltrán y a Luisa María Alcalde —líderes de Morena, a quienes la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que “tenía tiempo que no veía”— fue, en realidad, para hablar de la reforma electoral y, sobre todo, de la ruta del oficialismo rumbo a la elección intermedia de 2027.
En el “cónclave” se tocaron los temas más espinosos de la reforma: el futuro de los plurinominales, el recorte al presupuesto de los partidos, la autonomía del INE y, sobre todo, de cómo apaciguar a sus aliados, el PVEM y el PT, que han elevado el costo de su apoyo y han marcado distancia de algunas propuestas del Ejecutivo.
Aunque públicamente la Presidenta negó que la reforma electoral haya sido el eje del encuentro, lo cierto es que estuvo sobre la mesa y se busca que surta efectos en la elección intermedia. Para Sheinbaum, el 2027 es el primer gran referéndum político de su gobierno y la prueba de fuego de su liderazgo dentro de la 4T. De esos resultados dependerá su fortaleza frente al Congreso, los gobernadores y los grupos internos de Morena.
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