Sergio Aguayo - El Siglo de Torreón
Sorprende el pronunciamiento de la senadora Laura Itzel Castillo (Morena) a favor de que el gobierno "no […] dirija el proceso electoral". Tiene razón la hija del inolvidable Heberto Castillo, pero es un comentario extemporáneo porque Palacio Nacional tiene tiempo controlando al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y al Instituto Nacional Electoral (INE).
El TEPJF consumó su capitulación cuando tres de los cinco magistrados nombraron a Mónica Soto Fregoso como presidenta en diciembre de 2023. Desde entonces, el favoritismo hacia Morena es tan predecible como los congestionamientos viales de la CdMx en viernes de quincena.
La metamorfosis del Instituto Nacional Electoral empezó en abril de 2023, cuando los diputados nombraron a Guadalupe Taddei Zavala presidenta del INE y lo fue llenando de afines a la 4T. Un grupo de consejeros resistió, pero fue derrotado en enero de 2024 cuando el TEPJF autorizó a Taddei para que continuara la castración pública y sin anestesia del INE. El aldabonazo final lo dio el senador morenista Miguel Pavel Jarero Velázquez quien añadió unas frases en la reforma judicial (octubre de 2024) afianzando el poder de Taddei que, seguramente, continuará sustituyendo a los 2,571 integrantes del Servicio Profesional Electoral Nacional (SPEN) que se encargan de organizar los comicios.
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