Duncan Wood - El Siglo de Torreón
En el Foro Económico Mundial de este año en Davos, dos discursos captaron la falla que atraviesa el debate internacional actual: no entre la globalización y el nacionalismo, sino entre dos respuestas contrapuestas a un diagnóstico compartido.
Tanto el primer ministro canadiense, Mark Carney, como el secretario del Tesoro de EUA, Scott Bessent, hablaron de ruptura en el orden internacional. Reconocieron que los supuestos que sustentaron décadas de integración económica, mercados abiertos, normas estables y geopolítica predecible ya no se sostienen. Donde divergieron fue en lo que debería suceder a continuación.
La respuesta de Carney fue la cooperación. En un mundo fracturado, argumentó, la estabilidad ya no vendrá de la mano de las grandes potencias enzarzadas en una competencia estratégica, sino de las potencias medias trabajando juntas para defender las normas, reconstruir la confianza y mantener el funcionamiento del sistema. Su visión se basa en un multilateralismo pragmático.
No hay comentarios:
Publicar un comentario