- Sin señales claras de certidumbre regulatoria, respeto a contratos y una estrategia creíble de finanzas públicas, será difícil que el capital privado asuma el papel que se requiere para elevar el crecimiento.
Coordenadas
Enrique Quintana - El Financiero
Las cifras oportunas que dio a conocer el INEGI en los últimos días obligan a matizar el diagnóstico que predominaba hasta hace apenas unas semanas respecto al cierre de 2025.
Contra lo que anticipaba el consenso, la economía mexicana mostró un desempeño mejor al previsto, impulsado por un consumo privado todavía resistente y por un gasto público que seguramente mantuvo un ritmo elevado hacia el final del año, aunque aún no tenemos estadísticas.
El Indicador Oportuno del Consumo Privado correspondiente a diciembre registró un crecimiento anual de 4.9 por ciento, una tasa notablemente superior a la observada en meses previos y que confirma que, pese al endurecimiento monetario acumulado y a la desaceleración del ingreso real, los hogares mantuvieron una propensión al gasto, mayor a la anticipada. No es un dato menor: el consumo explica cerca de dos terceras partes del PIB y suele ser el primer termómetro del ciclo económico.
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