Cuenta corriente
Alicia Salgado - Dinero En Imagen
Desde principios de enero, Robin Brooks, fellow de Brookings Institution y tiempo atrás economista del Instituto de Finanzas Internacionales, ha puesto sobre la mesa de la discusión pública en X dos temas relevantes: el estructural estancamiento de la economía mexicana desde 2007, a pesar del Nafta-T-MEC y la vecindad con el mercado más grande del mundo, y el sostenimiento de altas tasas de interés en comparación con otros mercados emergentes para retener flujos de inversión.
Brooks es una voz enterada porque, además de claro, es contundente en su opinión.
Muchos economistas mexicanos y externos coinciden con Brooks: la razón del estancamiento económico de México es complejo, como resulta complejo hoy entender por qué con el superpeso y el crecimiento de importaciones alimenticias, que incluyen granos y alimentos básicos, tenemos repunte en la inflación.
México, cierto, tiene una de las tasas de interés reales más altas del mundo (aun cuando se ha contraído desde el nivel pospandémico en 400 puntos base), pero las tasas altas no implican la tasa baja de crecimiento, pues el país no ha crecido desde 2016.
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