sábado, 31 de enero de 2026

El engaño del Interoceánico y sus chivos expiatorios

Serpientes y Escaleras

Salvador García soto - Expreso

La tragedia del descarrilamiento del Tren Interoceánico, el pasado 28 de diciembre, con sus 14 muertos y sus 97 heridos, está desnudando la precariedad de una obra que se vendió como "un logro histórico" del gobierno lopezobradorista, con un costo de 60 mil millones de pesos (tres veces el presupuesto inicial), pero que en menos de un año de funcionamiento ya exhibió las deficiencias técnicas en su construcción y la corrupción que hubo en sus contratos y licitaciones.

El engaño de haber decidido utilizar trenes canadienses viejos, con entre 20 y 40 años de antigüedad, que fueron diseñados sólo para transporte de carga y no de pasajeros y que sólo fueron pintados para recorrer la nueva ruta ferroviaria, se suma al uso de vías antiguas e infraestructura que, lejos de ser rediseñada y modernizada para soportar el peso de trenes de carga y de pasajeros, solamente fue remozada y rehabilitada, utilizando materiales de dudosa calidad, lo que representa riesgos evidentes en el funcionamiento de ese sistema ferroviario que dista mucho de ser una obra nueva y moderna o de justificar la millonaria inversión público que requirió.

El absurdo e insostenible primer informe de la Fiscalía General de la República y de su titular, la doctora Ernestina Godoy, claramente buscó ocultar todas las fallas, deficiencias y errores cometidos en la construcción y el funcionamiento del corredor interoceánico y, en lugar de investigar las causas técnicas y estructurales que provocaron la tragedia, la flamante fiscal morenista optó por recurrir a una vieja práctica de la justicia mexicana, propia de la era priista, como era la fabricación de culpables y la detención de "chivos expiatorios" en la persona del maquinista y el jefe de despachadores del convoy descarrilado.

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