Carlos Ramírez - El Independiente
La revisión obligatoria del tratado de Comercio libre este año está siendo preparada en Estados Unidos como el instrumento o el mecanismo de coerción política, diplomática y de seguridad con México para conseguir los objetivos del presidente Donald Trump de tomar el control de la economía, el poder y los recursos mexicanos.
El lado mexicano está preparado para desahogar los expedientes estrictamente comerciales, pero algunos indicios de la Casa Blanca están perfilando que la verdadera agenda bilateral, geopolítica y de seguridad nacional estará presente con expedientes colaterales.
El presidente Trump tiene acorralando –y no hay otra palabra– al gobierno mexicano con el uso en vigor de aranceles anti-TCL a cambio de exigencias de seguridad nacional, frontera, migración y narcotráfico y penden todavía como espada de Damocles otros aranceles especiales que están a la espera de resultados no estrictamente productivos, sino de políticas de seguridad mexicanas.

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