Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - El Universal Online
La presidenta Claudia Sheinbaum, tratando de sostener la narrativa de la vieja izquierda —en la cual ella y su movimiento no se someten ante los gringos, con los que “colaboran” o “cooperan” pero no entregan al país, porque además los “vendepatrias” son los opositores— lleva meses repitiendo la cantaleta de una defensa soberana del territorio que le gana simpatías entre sus militantes y seguidores, pero que hacia afuera, en otros sectores de la sociedad, y también en los círculos políticos de Washington, se interpreta más bien como la resistencia a aceptar que los cárteles de la droga mexicanos, esos con los que su antecesor hizo pactos y les dio impunidad, deben de ser combatidos de manera abierta y frontal, para terminar con su reinado de violencia, miedo y extorsión hacia los indefensos mexicanos.
Porque al final ¿de qué soberanía habla la doctora cuando la mayor parte de los estados y municipios del país (según el Departamento de Estado más del 30% del territorio mexicano) está en control de los narcos y su violencia criminal? ¿De qué sirve defender la soberanía territorial con tanta demagogia y saliva si el Estado en su conjunto y su gobierno en particular, no tienen el control total y absoluto de ese territorio, y comparten el monopolio de la violencia y otras funciones constitucionales como la seguridad, el cobro de impuestos y hasta el sistema de penas y castigos con los capos de la droga y su sicariato del terror?
No hay comentarios:
Publicar un comentario