Por: Arturo Damm Arnal - La Razón de México
Hay quienes consideran que el dinero y el mercado son malos. Afortunadamente, para ellos, la tienen fácil. En sus manos está evitarlos: que no vuelvan a usar dinero, nadie los obliga, pueden decidir no usarlo, y que no vuelvan a participar en el mercado, nadie los fuerza, y también pueden elegir no participar. Si lo hicieran, ¿cuáles serían las consecuencias?
Ya vimos, en el anterior Pesos y Contrapesos, cuál sería la consecuencia de no utilizar dinero: en el mejor de los casos verse limitado al trueque, en el peor dejar de realizar intercambios (lo que implica dejar de participar en el mercado). En ambos casos el bienestar se vería seriamente afectado. ¿Qué pasaría si se decidiera no participar en el mercado?
El mercado es la relación de intercambio entre compradores y vendedores, cuyo resultado es un bien común: bien porque ambas partas GANAN, común porque AMBAS partes ganan, y ello es así porque cada una valora más lo que recibe que lo que da a cambio. Si no fuera así no intercambiarían.
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