Samuel García - El Sol de México
El gobierno de Trump le ha asestado un duro golpe a la reputación del sistema financiero mexicano, debilitando su posición en los mercados internacionales y generando nueva incertidumbre que compromete la inversión y la economía.
La acusación que hizo el miércoles el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por lavado de dinero del crimen organizado a CIBanco, Intercam Banco y Vector Casa de Bolsa requirió la inmediata intervención gerencial de las autoridades mexicanas, ante la inminencia de la pérdida de acceso a financiamiento externo y a un contagio al resto del sistema.
La expresión de “no pasa nada” de la presidenta Claudia Sheinbaum en la mañanera del jueves, pocas horas antes que se anunciara la intervención gerencial de las instituciones, fue un claro indicador de que algo serio estaba ocurriendo. Fue el propio secretario de Hacienda quien se encargó de relatar que al final de la jornada del mismo miércoles, “se constató que las líneas de financiamiento para estas tres entidades tenían problemas”.
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