Mario Maldonado - Sonora Presente
A poco más de siete meses transcurridos de la administración de Claudia Sheinbaum, el balance para la mayoría de los integrantes de su primer círculo de colaboradores no es bueno. Se podría esgrimir que hay una curva de aprendizaje y que algunos de ellos no habían tenido responsabilidades como las que tienen actualmente; incluso se puede argumentar la herencia –desastrosa, en algunos casos– que recibieron de los gobiernos anteriores, principalmente del de Andrés Manuel López Obrador. Sea como sea, la evaluación no les favorece.
En el gabinete de Claudia Sheinbaum hay tres grupos: sus más cercanos, quienes ya venían trabajando con ella, como Omar García Harfuch, Luz Elena González, José Merino, Eduardo Clark, Jesús Esteva o Bertha Gómez Castro; los heredados o impuestos por López Obrador, como Rosa Icela Rodríguez, Juan Ramón de la Fuente, Raquel Buenrostro, Ariadna Montiel, Alicia Bárcena, Mario Delgado y Zoé Robledo; y los que están ahí por necesidad o porque, impulsados por el movimiento de la 4T, se ganaron un lugar en el Gabinete, como Marcelo Ebrard, Citlalli Hernández, Marath Bolaños, Martí Batres, el general Ricardo Trevilla y el almirante Raymundo Morales.
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