Arturo Damm Arnal - La Razón de México
Escribí, en el anterior Pesos y Contrapesos: “Por lo general a la recesión se la define como dos o más trimestres consecutivos de crecimiento negativo. Según el promedio de las 42 respuestas recibidas por el Banco de México en la encuesta (de abril) a los economistas del sector privado, éste podría ser el crecimiento trimestral en 2025. Primer trimestre: 0.37%. Segundo: menos 0.29%. Tercero: menos 0.21%. Cuarto: 0.50%. Podríamos tener dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. Podríamos tener una recesión”.
También escribí que “de seguir las cosas como van en materia de confianza empresarial para invertir directamente (y van muy mal), para producir bienes y servicios (variable con la que se mide el crecimiento de la economía), y para crear empleos y generar ingresos (variables que determinan el bienestar), lo más probable es que sí tengamos una recesión”.
También apunté que “en abril de 2024, en escala de cero (total desconfianza), a cien (confianza total), según el Indicador de Confianza Empresarial del INEGI, la confianza promedio de los empresarios de la manufactura, la construcción, el comercio y los servicios privados no financieros, fue de 40.6 puntos (baja). Un año después, en abril pasado, fue de 29.0 puntos (bajísima)”.
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