Enrique Campos Suárez - El Economista
La oficina de estadísticas de Canadá confirmó que, durante el primer trimestre de este 2026, su economía se contrajo 0.1%, cifra que se suma a la caída de 1.0% al cierre del año pasado. Con esto, nuestro socio entró formalmente en una recesión técnica.
Y aunque suene como un problema lejano, este tropiezo va más allá de un fenómeno interno; es un recordatorio brutal para nosotros. Tanto Canadá como México compartimos una misma condición de vulnerabilidad estructural frente a las sacudidas políticas que emanan de Estados Unidos.
La desaceleración canadiense lleva el nombre de Donald Trump debido a la incertidumbre arancelaria que ha impuesto a sectores clave como el automotriz, metalúrgico, energético y forestal, entre otros. Estas medidas han afectado los flujos de mercancías y la confianza empresarial, asfixiada por la política comercial de su vecino del sur.
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