Rogelio Mirazo Román - Entorno politico.com
Por principio de cuentas es importante mencionar que el Banco de México siempre había podido "soltar" —vender— bonos del gobierno al mercado para recoger dinero circulante, pero nunca al revés. Eso cambió este pasado 15 de junio de 2026, cuando Banxico publicó la Circular 8/2026, vigente a partir del 17 de agosto de este año. Ahora también puede comprar esos bonos —en concreto Cetes y Bondes F— cuando el mercado no quiera quedárselos, con un límite inicial de 100 mil millones de pesos por trimestre. En términos simples, esta norma le da a Banxico una herramienta nueva: la posibilidad de comprar bonos del gobierno en el "mercado secundario", es decir, no directamente al gobierno, sino a bancos, casas de bolsa, afores y fondos de inversión que ya los tienen.
En otras palabras: desde que Banxico se volvió autónomo en 1994, por primera vez el banco central puede actuar como comprador de último recurso de la deuda del gobierno, además de vendedor.
¿Pero por qué esto suena a una situación ya vista en otro tiempo en nuestro país? o como se dice popularmente: “La historia no se repite, pero a menudo rima”. Porque antes de 1994 el Banco de México sí financiaba directamente al gobierno, y no salió bien: en 1976 y 1982 tuvo que cubrir huecos fiscales del gobierno federal, lo que ayudó a detonar dos crisis de balanza de pagos — falta de liquidez para cubrir obligaciones— muy dolorosas para los mexicanos.

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