- María Estela y Sara Giles, de 85 y 90 años, enfrentan un proceso de desahucio del hogar donde han vivido los últimos 15 años. Su caso pone sobre la mesa los reclamos contra la gentrificación y la turistificación
María Estela y Sara Giles, a las afueras del Ministerio Público, en Ciudad de México, el 2 de octubre. Nayeli Cruz
Andrés Rodríguez - México - El País
María Estela y Sara Giles, de 85 y 90 años, vivían desde hace aproximadamente 15 años en la colonia Las Águilas. Eva Cisneros Ríos, su prima, las invitó a que se muden con ella. Las tres, sin familia cercana en el país, se hacían compañía en esa casa ubicada en la alcaldía Álvaro Obregón, en Ciudad de México. Sin embargo, Eva falleció en 2024. Tras su muerte, desde el propio funeral, según cuenta Silvia Olvera, abogada de las hermanas, unos compadres de la difunta y su ahijado comenzaron a hostigarlas exigiendo la entrega de la propiedad. Decían ser los nuevos dueños. Las hermanas les exigieron ver una resolución o sentencia de adjudicación judicial, a lo que respondieron con amenazas de sacarlas “por las buenas o por las malas”. La letrada asumió su caso a finales de 2025 y solicitó medidas de protección instruidas por un juez de control, lo que cesó temporalmente las molestias. Sin embargo, un mes después, con una presunta irregularidad en las acciones de funcionarios de un Ministerio Público, fueron denunciadas penalmente por el delito de despojo.
La situación de las hermanas Giles, dos mujeres solitarias y sin hijos, ha vuelto a poner en evidencia la crisis de la vivienda en Ciudad de México. A poco más de un año de las protestas contra el desplazamiento, el desalojo y despojo que han alimentado fenómenos como la gentrificación y la turistificación de la capital, así como un boom inmobiliario al margen de la ley, diversos activistas y colectivos ven promesas incumplidas por parte del Gobierno capitalino para aplacar este malestar social que, según afirman, “viene empeorando”.
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