- Japón, principal acreedor de EEUU, vende sus bonos para salvar al yen, amenazando la deuda estadounidense
- Expertos avisan: la intervención es un parche y solo una subida de tipos en Japón puede frenar la caída del yen
- La intervención no frena a los especuladores, que mantienen posiciones bajistas récord contra la divisa japonesa
Víctor Blanco Moro - Madrid - El País
El rescate del yen de la semana pasada, en colaboración entre Japón y Estados Unidos, algo que han reconocido las autoridades de ambos países, ha conseguido impulsar la cotización de la divisa japonesa un 4% frente al dólar en menos de una semana. Los mercados han asumido que los dos gobiernos están dispuestos a volver a actuar si la situación lo necesita, y han seguido comprando yenes de forma generalizada este lunes. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha declarado que el apoyo a Japón se debe a que siempre "han sido muy buenos con nosotros, con la excepción, desde luego, de Pearl Harbour", y también argumenta que el rescate al yen "es bueno para la economía mundial". La realidad va más allá, y es que EEUU necesita que el yen no siga cayendo.
El yen débil es una amenaza importante para el país, en un momento en el que la deuda se ha convertido en su talón de Aquiles. Y los expertos avisan: sólo con rescates la debilidad estructural del yen no se solucionará y las caídas volverán antes o temprano. El mercado parece tenerlo claro, ahora, con la mayor cantidad de posiciones bajistas abiertas en el yen desde el año 2024, y en uno de los picos más fuertes que se recuerdan.






