- En una crisis sin precedentes, la UNAM repetirá las pruebas de acceso para los aspirantes que igualaron o superaron las notas de corte de los años anteriores, pero no desvela todavía dónde estuvo el fallo que permitió el engaño masivo
Ángel Castañeda, un aspirante a la carrera de Literatura, eL 28 de julio en Ciudad Universitaria. Aurea Del Rosario
Verónica M. Garrido - Elena San José - México - El País
Cada verano hasta 190.000 personas concursan por una plaza de estudiante en las 133 licenciaturas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la mayor casa de estudios del país y América Latina. La universidad decidió este verano aplicar por primera vez el examen en línea y a distancia, en una ambiciosa apuesta por mudarse hacia la digitalización para ahorrar recursos humanos y económicos, pero la ilusión duró poco. Los resultados de los aspirantes fueron demasiado buenos para ser ciertos: mientras en años anteriores apenas un 3% superaba los 100 aciertos (de 120), esta vez se disparó al 16%. Todo indica que un alto porcentaje de postulantes hizo trampa, un hecho sin precedentes que ha vulnerado los sistemas de control y ha puesto en jaque la reputación de la institución. Para atajar la crisis lo antes posible, una comisión de 16 expertos ha resuelto que se aplicará un segundo “examen de control”, esta vez presencial, a los aspirantes que obtuvieron plaza en el examen o que igualaron o superaron las notas de corte de años anteriores, pero no ha despejado las dudas sobre qué ocurrió. Por ahora, el tortuoso episodio ha dejado la renuncia de un alto mando de la institución, ha avivado el debate sobre el uso de Inteligencia Artificial (IA) entre los estudiantes y ha puesto en entredicho la fiabilidad de las pruebas en línea.
Entre mayo y junio, más de 158.000 aspirantes compitieron desde casa frente al ordenador, con cámara y micrófono encendidos. La UNAM contrató por 36 millones de pesos (casi dos millones de euros) los servicios tecnológicos de la empresa mexicana Territorium Life, especializada en procesos educativos en línea, que se jactaba de un proceso blindado con IA para evitar los fraudes. Al inicio valida la identidad comprobando que el rostro del examinado es el mismo que el de una identificación oficial. Los aplicantes debían instalar un software que cierra las computadoras durante los exámenes. El navegador solo permite avanzar y retroceder, impide el acceso a otros programas como los de mensajería y no es posible usar las funciones de copiado, pegado, ni captura de pantalla. A ello se sumaba la vigilancia a distancia de una persona por cada 150 postulantes.
Ler más