- El senador sinaloense quiere volver a su escaño tras más de 100 días de ausencia, pero su maniobra ha sido contestada con un llamado a que pida licencia
Elia Castillo Jiménez -México - El País
Enrique Inzunza quiere volver. O, al menos, eso ha anunciado. El próximo 30 de agosto, cuando la bancada de Morena realice su plenaria para definir la agenda legislativa del periodo ordinario de sesiones en el Congreso que inicia el 1 de septiembre, el sinaloense dejará el encierro y ocupará físicamente el escaño del que se ha mantenido alejado durante más de 100 días. Su posible retorno se ha cubierto de incertidumbre este lunes. En el bloque oficialista, formado por Morena, PT y PVEM, no han respaldado el anuncio. Tampoco cuenta, según legisladores del oficialismo, con el apoyo del coordinador de la bancada guinda, Ignacio Mier. Menos aún el de la presidenta Claudia Sheinbaum. En contraste con el cobijo que había recibido estos meses, la respuesta a su intención de regresar ha sido un llamado implícito a pedir licencia.
Inzunza ha lanzado el aviso de su reaparición en medio de la efervescencia y la polémica por el efímero regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, cargo del que se ha separado nuevamente, ahora de manera indefinida. Desde que el Departamento de Justicia de Estados Unidos los señaló a ambos, junto con ocho funcionarios y exfuncionarios del Gobierno de Sinaloa por presuntos vínculos con una facción del Cartel de Sinaloa y solicitó su captura y extradición, han quedado suspendidos en una especie de limbo: no han sido procesados ni exonerados. La Fiscalía General de la República mantiene carpetas de investigación abiertas en su contra, según dijo la Secretaría de Gobernación el viernes, pero solo han sido citados a comparecer una ocasión, en mayo, para después desaparecer de la escena pública.



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