Estríctamente Personal
Raymundo Riva Palacio - Diario de Chiapas
La presidenta Claudia Sheinbaum arrancó muy mal la semana pasada, y terminó peor. Se amaneció el lunes con la revelación del columnista de El Universal, Héctor de Mauleón, de una grabación en donde la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, revelaba su intención de negociar con Estados Unidos la cancelación de su visa por probables vínculos con el crimen organizado. Y el sábado se durmió con la revelación del The New York Times que una decena de gobernadores y legisladores, principalmente de Morena, se acercaron a autoridades estadounidenses para ofrecerse como informantes.
La “ciencia ficción” con lo que trató de descalificar y desacreditar Sheinbaum adelantos en los medios, en particular en este espacio, sobre los objetivos de las investigaciones de Estados Unidos -de lo que había sido informada por Washington-, se volvió tangible para la opinión pública con estas nuevas revelaciones que tienen, como prueba de verosimilitud, la grabación de la gobernadora y que se haya publicado en un medio estadounidense.
Conociendo los arranques de la presidenta, probablemente provocó su ira, pero en el fondo, ninguna de las figuras de Morena tiene incentivos para cerrar filas con la 4T, porque la disyuntiva es ser capturados como hizo un comando estadounidense con Ismael El Mayo Zambada, o negociar su situación legal a costa de dar detalles sobre lo que vieron y vivieron durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y sus relaciones con los cárteles.

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