Samuel García - El Sol de México
El Plan México pasó de noche a casi un año y medio de su lanzamiento. Los resultados en inversión y empleo, dos de su principales objetivos, son decepcionantes.
Seguramente existen argumentos para explicarlos. Pero el hecho es que el Plan México se presentó en enero de 2025 como la gran apuesta económica del gobierno y, aunque fue concebido para desarrollarse a lo largo de varios años, ha transcurrido tiempo suficiente para evaluar si los principales indicadores avanzan en la dirección prometida.
El domingo pasado, Arena Pública puso sobre la mesa algunas cifras que permiten hacer ese primer corte de caja.
Cuando la presidenta presentó el Plan México planteó una meta ambiciosa: aprovechar la oportunidad del nearshoring, acelerar la inversión, desarrollar infraestructura y elevar la inversión total por encima de 25% del PIB. Al mismo tiempo, fijó el objetivo de generar 1.5 millones de empleos adicionales en manufactura especializada y sectores estratégicos hacia 2030.
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