domingo, 28 de junio de 2026

Rocío, ¿tampoco ahora fue un infarto?

Veronica Malo Guzmán - Sonora Presente

Durante semanas intentaron vender la desaparición de la periodista Roxana Berenice Guzmán como un episodio más, uno cualquiera, de la violencia que ha terminado por anestesiar al país. Pero los hechos fueron desmontando esa cómoda narrativa. Primero, una periodista desaparecida dentro de su propia casa. Después, una madre suplicando ayuda directamente a la presidenta de la República porque había dejado de confiar en las autoridades de Veracruz. Más tarde, la detención de un comandante y tres policías municipales de Ixhuatlán del Sureste por su presunta participación en el secuestro. Finalmente, la hipótesis de que la comunicadora habría sido entregada a un grupo criminal para ser asesinada, eso debido a sus reportajes.Poder ejecutivo

Cada nueva revelación hizo más pequeña la versión oficial. Y más grande la responsabilidad del Estado.

Escandaloso no únicamente la brutalidad del crimen. También que México, lamentablemente, hemos aprendido a convivir con noticias que deberían indignar, antes que cualquier otra cosa, y luego paralizar a cualquier democracia.

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