- El aplanamiento de la curva también se interpreta como una mayor incertidumbre sobre el crecimiento
- El bono con vencimiento a 10 años solo ofrece 25 puntos más de rentabilidad que el de a 2
- El principal activo refugio de los bancos centrales ya no son los bonos de EEUU sino el oro
Carlos Simón García,- Madrid - elEconomista.es
La llega de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal coincide con un momento de gran incertidumbre en torno a los próximos movimientos en política monetaria de la institución. Lo cierto es que ya en su primera reunión, pese a que técnicamente no realizó ningún cambio sustancial, el mensaje que caló en los mercados fue el de un gran cambio en la forma de proceder por parte del organismo, lo que los inversores interpretaron como una gran apertura de puertas hacia una subida de tipos, descartando automáticamente la bajada que se contemplaba a comienzos de curso, antes de que Estados Unidos atacase Irán a finales de febrero.
Ahora, el mercado está descontando que la Fed mueva ficha tan pronto como septiembre con una subida de tipos de 25 puntos que dejará el rango del precio del dinero entre el 3,75 y el 4%. Y es que en las últimas lecturas del IPC, la variación interanual ya escaló hasta el 4,2%, el mayor nivel desde 2023. Así, los de Kevin Warsh, que ya dibujan una inflación en el 3,6% para este curso, tendrán que interceder para controlar los precios a costa, eso sí, de una economía que de momento parece resistente a esta crisis y que, según la propia Fed, acabará el año con un crecimiento del PIB del 2,2%.

No hay comentarios:
Publicar un comentario