lunes, 22 de junio de 2026

Gestionar el error

Foto: Foro jurídico

Jesús Silva Herzog Márquez - Sonora Presente 

Claudia Sheinbaum se ha dedicado a gestionar errores. No a corregirlos. Administra los problemas heredados y los que ella misma ha provocado, pretende moderar sus efectos, trata de que no se agraven, pero no se ve en ella ninguna determinación de enfrentar el problema mismo. La manera en que ha definido su gobierno la incapacita para la revisión. Una administración atada a los símbolos y a los dogmas no tiene capacidad de imaginar alternativas.

Pienso nuevamente en la reforma judicial o, más bien, en la reforma de la reforma judicial. En la iniciativa que presentó la Presidenta hace algunas semanas resulta evidente que ella misma reconoce los enormes costos de esa reforma. Sabe que un Poder Judicial tan incompetente como el que está produciendo la reforma no es confiable ni para ella misma. El sistema de justicia está mucho peor equipado hoy de lo que estaba antes del machetazo del 11 de septiembre de 2024 y la Presidenta no puede ignorarlo. Por eso propuso aplazar la elección judicial y está intentando introducir mecanismos meritocráticos al proceso de selección de candidatos. Sheinbaum ha visto los mismos videos que todo el país. Ve el espectáculo de una Suprema Corte ignorante e incompetente, mira los ridículos que hacen los jueces improvisados. La Presidenta no desconoce el desastre que provocó su reforma. Admite el error y decide convivir con él. Trata de que el desastre de la elección de los árbitros no contamine la elección de legisladores y autoridades locales. Trata de facilitarle el trabajo al elector que decida participar en esa elección y también planea cuidar el proceso de las candidaturas para alentar la llegada de perfiles más técnicos y con mayor experiencia. Pero nada de eso es realmente relevante si no se atiende la causa del desastre. Es una buena idea echar la elección para después. Es buena señal que se reconozca que las boletas de la primera elección judicial eran indescifrables y, sobre todo, que se busque un mejor filtro para la postulación de los candidatos. Pero nada de eso es suficiente. Los jueces seguirán comportándose como diputados. La carrera judicial seguirá bloqueada. Lo que me parece llamativo es que el reconocimiento del problema no conduce en la Presidenta a la búsqueda de una solución. Lo que pretende Sheinbaum es acoplarse al problema, no resolverlo.

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