Héctor de Mauleón - Sonora Presente
Como cientos, tal vez como miles, buscaron un hotel para pasar la noche en las cercanías del Azteca y llegar a tiempo, en medio del caos previsto para ese día, a la inauguración del Mundial. Encontraron uno en Tlalpan. Bien calificado, con 4.9 estrellas, a solo 600 metros de distancia.
Pero no llegarían a la inauguración del Mundial. Por el contrario, pasarían en ese lugar la peor noche de sus vidas.
Le habían llamado un día antes a la esposa de Carlos (el nombre es ficticio, la historia no) para confirmar su reservación, alegando que había gran demanda de habitaciones. Ella confirmó la llegada de su esposo y sus dos hijos, de 15 y 17 años, para las 9 de la noche del miércoles 10 de junio.
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