Joseph E. Stiglitz, especial para La Jornada
Nueva York. El presidente Donald Trump afirma que elegir a demócratas «socialistas» pondría a Estados Unidos en una senda hacia convertirse en Venezuela o Cuba. Pero las acciones de Trump (como es habitual) contradicen sus palabras y los presuntos principios de su Partido Republicano. En vez de seguir defendiendo el capitalismo y la libre empresa, el Partido Republicano de Trump ya no apoya ninguna de las dos cosas.
El rasgo distintivo del capitalismo al estilo estadunidense es la estricta propiedad privada de las empresas. En el capitalismo chino y en el ruso, empresas que parecen normales son en realidad propiedad del gobierno, a través de esquemas corruptos que en última instancia sirven a los intereses de dirigentes políticos y sus aliados: un sistema muy distinto del que se estudia en un curso introductorio de economía. Pero ahora, Estados Unidos va por la misma senda que Rusia y China.
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