Por: Arturo Damm Arnal - La Razón de México
Tal y como fue concebido, y tal y como opera, el T-MEC, ¿genera entre los empresarios suficiente seguridad y suficiente confianza para invertir directamente, sin las cuales se reduce el potencial de crecimiento de la economía y las oportunidades para un mayor bienestar?
Con los tratados de libre comercio se facilita, para las empresas que producen en los países que forman parte de los mismos, la exportación de sus productos hacia los países miembros del tratado, lo cual incentiva, en cada uno de esos países las inversiones directas: la producción de bienes, la creación de empleos, la generación de ingresos.
Los tratados de libre comercio facilitan el comercio internacional, y, facilitándose importaciones y exportaciones, se incentiva la producción, la creación de empleos, la generación de ingresos y, en última instancia, el bienestar, que es el fin de la economía: que las personas vivan bien, que vivan mejor.
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