Enrique Campos Suárez - El Economista
El triste ritual de los pronósticos de la economía mexicana se ha cumplido de manera puntual y de forma inevitable durante los últimos ocho años: el gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda, lanza un estimado de crecimiento del Producto Interno Bruto muy superior a cualquier otro pronóstico y conforme avanza el año en cuestión lo único que sucede es que se deterioran las estimaciones.
Este 2026 no es la excepción. A medida que transcurren los meses, se alejan las expectativas de la visión oficial. Entre las más recientes e importantes está la del Banco de México, que la semana pasada redujo su estimado a apenas 1.10%, una cifra que va de la mano con la encuesta entre analistas privados del propio Banxico, quienes en la más reciente consulta estimaron una expansión de apenas 1.09 por ciento.
La lectura que hacen los mercados de los pronósticos oficiales va más allá de tener enfrente letra muerta; el problema de que Hacienda mantenga una expectativa de expansión del PIB este año de 2.3% es que toda la planeación de ingresos y gastos parte de esa base.
No hay comentarios:
Publicar un comentario