- La firma advierte de dos riesgos clave: la geopolítica y la credibilidad de la política monetaria
- A diferencia de EEUU, Europa es el daño colateral del conflicto y se enfrenta a mayores presiones inflacionarias
- La firma de inversión tiene una exposición cercana al 25% en el país norteamericano
Paola Valvidares - Madrid - elEconomista.es
El conflicto en Oriente Próximo supone un antes y un después para los mercados este 2026. A pesar del impacto en los precios del petróleo y en su disponibilidad, las principales economías han demostrado una notable capacidad de resiliencia ante un shock energético que ha supuesto la pérdida de 14 millones de barriles diarios, aunque partían de una posición privilegiada: inventarios en máximos históricos, según señalan en la última presentación de Carmignac con medios de comunicación. En este contexto, el economista jefe, Raphaël Gallardo, y uno de los miembros del comité de inversión de la entidad financiera, Kevin Thozet, destacan el liderazgo de Estados Unidos, impulsado por la nueva oleada de inteligencia artificial. Según los expertos, esta revolución tecnológica sostiene el 90% del crecimiento del país, incluso tras el shock de Ormuz.
Sin embargo, a pesar de las perspectivas halagüeñas, el economista jefe de la firma francesa asegura que el mercado no está exento de riesgos. El shock de Ormuz está yendo más allá del mercado energético, con una de las caídas más rápidas de los inventarios jamás registradas, entre seis y ocho millones de barriles diarios, pero que también afecta a los fertilizantes, la alimentación y toda la cadena de valor, lo que ya está presionando a todo el sector manufacturero, señala Gallardo.

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