Por: Arturo Damm Arnal - La Razón de México
En el anterior Pesos y Contrapesos, comentando la condición de billonario de Elon Musk, escribí: “Mucho puede decirse al respecto, desde elogios (¡solo un empresario excepcional es capaz de lograr algo así!), hasta críticas (¿cómo es posible que habiendo todavía tanta pobreza en el mundo alguien tenga un patrimonio billonario?). Yo me limito a esta pregunta: ¿cuánto bienestar, para los consumidores, ha generado Musk?, bienestar de los consumidores que es la contrapartida de la riqueza de los empresarios”.
Comparto la pregunta que hago a mis alumnos: “¿Qué me dirían si afirmo que el empresario es un benefactor de la humanidad? Sí, benefactor de la humanidad, alguien que le hace el bien a los demás” La mayoría, por lo general, no sabe qué responder. Entonces, para encontrar la respuesta, les propongo empezar desde abajo, por los zapatos que traemos puestos y que nos permiten ir por la vida calzados. ¿A quién se los debemos? A los empresarios que los producen y ofrecen. Luego les propongo terminar desde arriba, por los anteojos, desde el armazón hasta las micas debidamente graduadas, que nos permiten ir por la vida viendo mejor. ¿A quién se los debemos? A los empresarios que los producen y ofrecen.
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