- La tentación de la prohibición total es comprensible: es una señal clara y políticamente rentable. Pero los problemas complejos rara vez se resuelven con atajos.
Enrique Quintana - El Financiero
Coordenadas
Dice el artículo central del número más reciente de The Economist que hay pocos temas capaces de generar consenso en tiempos de polarización, pero uno de ellos es la idea de prohibir las redes sociales a menores de 16 años.
La premisa de quienes impulsan la medida no es solo que estas plataformas digitales causen daño, sino que los menores carecen de la madurez necesaria para gestionar los riesgos que entrañan.
Australia aprobó ya una ley que prohíbe el acceso a menores de 16 años y obliga a las plataformas a impedirlo, bajo pena de multas de hasta 50 millones de dólares australianos. En Europa y en varios estados de Estados Unidos se discuten medidas similares.
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