Caludio Ochoa Huerta - Sonora Presente
Morena, el partido que hace apenas unos meses parecía imbatible, hoy enfrenta una serie de crisis focalizadas que ya no pueden esconderse con llamados abstractos a la unidad. Su principal fundador y amalgama está distanciado. El retiro está pasando factura. Lo que antes se presentaba como una cohesión ideológica, hoy es una cascada de fracturas, choques y conflictos internos que erosionan la credibilidad en varios estados donde el próximo año se definirá el mapa político nacional.
De acuerdo con consejeros nacionales que hablaron para esta columna, el mayor problema que tienen identificado es la ambición por el poder. Campeche es el mejor ejemplo. Al menos 10 de 16 legisladores rompieron con la gobernadora morenista Layda Sansores. La falta de diálogo, las decisiones unilaterales y un estilo autoritario terminó por reventar. La lucha no es con la inexistente oposición sino con aliados que sienten que el partido ya no escucha.
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