Salvador García Soto - Expreso
Serpientes y Escaleras
Como el fantasma del Rey Hamlet, que se le aparece insepulto a su joven hijo para decirle que su muerte no fue natural y fue su propio hermano el que lo envenenó mientras dormía, las revelaciones del libro Ni Venganza, ni Perdón de Julio Scherer y Jorge Fernández Meléndez, revivieron al espectro de Sergio Carmona Angulo, quien tras haber sido asesinado para silenciarlo, hoy regresa a recordarles a sus socios y protectores de la 4T, que él financió, con dinero ilícito, el crecimiento electoral de Morena en varios estados y municipios, y que hasta la fecha, cinco años después, nadie responde a la pregunta incómoda: ¿quién ordenó matar al "Rey del Huachicol"?
Porque a pesar del tiempo transcurrido desde que lo asesinaron en una barbería de San Pedro Garza, en una ejecución limpia y de precisión casi militar, de la que no quedó ningún registro en video en el municipio con más videocámaras del país, el nombre del empresario tamaulipeco no ha dejado de sonar ni de gravitar en el fraude monumental que constituye el huachicol fiscal, del cual él fue el primer operador en los inicios del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con el conocimiento y la protección, según revela Scherer, del primer círculo presidencial representado por la persona del poderoso vocero, Jesús Ramírez Cuevas.
A Carmona Angulo lo mataron en noviembre de 2021, justo cuando se había vuelto demasiado visible en su papel de operador del huachicol en las aduanas federales de Tamaulipas, principalmente Reynosa, pero también de financiero del partido Morena que lo mismo entregaba dinero, producto de su actividad ilícita, a candidatos a alcaldes, que a diputados y hasta a los abanderados de Morena que contendieron y ganaron gubernaturas en las elecciones estatales de ese mismo año.
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