Julio María Sanguinetti / El País
América Latina ha vivido años de
gloria. Desde 2003, el viento que sopló desde China no ha dejado de inflar
precios internacionales que son el cimiento de este inédito lapso de
crecimiento. La crisis de 2008 fue un sacudón momentáneo (el PIB cayó un 2,9%
en 2009), enseguida superado por un 2010 y 2011 expansivos (6% y 4%). Este año,
sin embargo, está terminando con números mucho más modestos, que ponen una nota
por lo menos de prudencia. Brasil, la mayor economía, que hace dos años creció
al 7,5% y el año pasado bajó al 4%, este año ha disminuido sus expectativas,
hasta el punto de que solo se espera un modesto 1,6%, según la última previsión
del Banco Central.
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