Michelle Fleury - Corresponsal de negocios, BBC, Nueva York
En Dresde, en el este de Alemania, el año pasado, un último automóvil cerró la línea de ensamblaje de la "Fábrica Transparente" de Volkswagen, construida para resaltar la cumbre del poder industrial europeo. A miles de kilómetros de distancia en Spartanburg, Carolina del Sur, en EE.UU., otro gigante alemán, BMW, opera su mayor planta del mundo.
El contraste entre las dos plantas ayuda explicar un enigma que los economistas llevan debatiendo durante un tiempo: ¿por qué la economía estadounidense sigue superando a muchos de sus pares, a pesar de enfrentar los mismos impactos globales?
En los últimos años, gran parte del mundo desarrollado ha sucumbido a una sucesión de shocks económicos. Los aranceles de Trump han afectado el comercio global. Las deportaciones masivas están cambiando los mercados laborales. Y el conflicto en Medio Oriente ha disparado los precios del petróleo.

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