En varias de mis últimas contribuciones he ido mostrando esquemáticamente la línea teórica que trazó Ernesto Laclau, acompañado por Chantal Mouffe, Íñigo Errejón y otros varios autores, a partir de Antonio Gramsci y Palmiro Togliatti, para comprender y reivindicar el populismo. El debate sobre el tema ha resurgido con fuerza a la luz de los populismos, o de grandes movimientos sociales con tintes populistas, que ganaron las instituciones en varios países latinoamericanos durante una década. El neoliberalismo está muerto, pero el zombi sigue caminando y ha vuelto a hacer daño, debido a las fallas estructurales y a los fallos políticos de ese vigoroso y breve impulso populista, sin alternativa por el momento.
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