- La precariedad de Theresa May y el lento avance de la negociación se llevan por delante el dogma de la ruptura radical y preparan el terreno para concesiones
Algo ha cambiado en Downing Street. La precariedad en que ha quedado Theresa May y la constatación de lo ajustado de los plazos de la negociación se ha llevado por delante el dogma del Brexit duro. Mientras la primera ministra se dispone a cargar sus pulmones con aire puro de los Alpes antes de afrontar un curso político decisivo, dos paisajes se dibujan en el horizonte de Reino Unido: una ruptura suave y escalonada con la UE o un salto al vacío sin red.
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