- EEUU produce mucho más diésel del que consume cada día
- La prohibición de las exportaciones puede generar cierta escasez en Europa
- El precio del galón de diésel en EEUU ha batido todos los récords históricos
Vicente Nieves - Mario Becedas - elEconomista
Los 'juegos del hambre' en el combustible han comenzado. Como se pudo ver también durante el covid, cuando la escasez golpea, las alianzas o las amistades se olvidan sin atender a las nocivas consecuencias. La tentación de cerrar las fronteras cuando un producto escasea y su precio se dispara es casi irresistible para cualquier Gobierno, pero en el caso del diésel estadounidense podría terminar consiguiendo exactamente lo contrario de lo que pretende. Con el precio en EEUU en un récord de 6,53 dólares por galón el pasado 21 de septiembre, Donald Trump estudia prohibir las exportaciones para intentar inundar el mercado doméstico y abaratar el combustible. El resultado podría ser raquítico o incluso contraproducente. No se arreglaría el problema en EEUU al mismo tiempo que pondría en riesgo el suministro en Europa.
Tras haberse mostrado inicialmente reacia a la idea de prohibir la exportación de productos petrolíferos, la administración estadounidense ahora parece estar reconsiderándola. De hecho, en medio de las peticiones de algunos republicanos para aliviar la presión sobre el sector agrícola derivada de los altos precios del diésel antes de las elecciones de mitad de mandato, Trump expresó el martes su apoyo y el secretario del Tesoro, Bessent, también declaró que los funcionarios estaban evaluando "si una prohibición total o parcial sería viable".

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