Por: Isaac Cohen - El Economista
Por primera vez en tres años, la semana pasada el banco central de Estados Unidos aumentó la tasa de interés de los fondos federales en un cuarto de punto porcentual, a 3.75-4 por ciento. Había mucha ansiedad antes de la decisión, porque el presidente Donald Trumpha había dejado muy clara su preferencia por bajar la tasa de interés y el tema había causado un enfrentamiento abierto con el anterior presidente del banco central, Jerome Powell. Esta vez, el presidente Trump dejó saber que apoyó la decisión, en vez de votar contra un "comité hostil."
La justificación del aumento, según el nuevo presidente de la Reserva Federal Kevin Warsh, fue porque los indicadores de inflación, superiores a 3 por ciento, están moviéndose en dirección contraria, por encima del objetivo de 2 por ciento. En sus propios términos, “la inflación está muy elevada y lo ha estado por mucho tiempo.” Por ende, el propósito fue remover “una dosis de acomodamiento,” en una economía que está “expandiéndose a un paso sólido.”
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