Por: Luis Miguel González - El Economista
¿Ganará la sensatez? Prohibir las exportaciones de Diésel sería una pésima decisión, que no ha sido descartada aún. “Estamos revisando alternativas”, dijo ayer 24 de septiembre, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright. Entre las alternativas se encuentra un acuerdo con las empresas para que reduzcan voluntariamente sus exportaciones, “(les estamos pidiendo) que dejen algo más de diésel en Estados Unidos. Hay que crecer nuestros inventarios para que bajen los precios”, explicó Wright a unos reporteros en Pennsylvania.
El secretario de Energía trabajó en la industria petrolera y sabe el daño que causaría esta prohibición. El problema es que es un funcionario con poca influencia con Trump y allá están en temporada electoral. Los estadounidenses reprueban a su mandatario en el manejo de la economía, en una proporción superior al 70%, según las encuestas. El combate a la inflación es la asignatura peor evaluada. Los precios de los combustibles están en primer lugar en la lista de las molestias.
¿Tendrá el presidente estadounidense la sensibilidad para escuchar los argumentos de las empresas de petróleo y refinación; de los diplomáticos de la Unión Europea… de México?
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