- Pero la posibilidad, el simple coqueteo entre Canadá y Europa, fue suficiente para que Trump amenazara con imponer graves aranceles
Veronica Malo Guzmán - El Heraldo de México
A Donald Trump le bastó una hipótesis. La “membresía asociada” de Canadá en la Unión Europea todavía no existe. Es una figura sin precedente en los tratados europeos, carece de contenido definido y requeriría el respaldo de los 27 Estados miembros. Algunos diplomáticos europeos reconocen que nadie sabe exactamente qué significaría.
Pero la posibilidad, el simple coqueteo entre Canadá y Europa, fue suficiente para que Trump amenazara con imponer graves aranceles o suspender parte del comercio con el viejo continente. No reaccionó ante las consecuencias de un acuerdo. Reaccionó ante la mera posibilidad de que exista.
Tal vez el enojo provenga de un descubrimiento particularmente incómodo: Estados Unidos sigue siendo indispensable, pero ya no es la única opción. Trump prometió someter a sus aliados mediante amenazas, tarifas y fanfarronadas. Está consiguiendo que comiencen a organizarse fuera de su país.
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