Carlos Ramírez - El Independiente
El presidente Donald Trump lo dijo muy clarito al tomar posesión de su segundo periodo en enero de 2025: la reconstrucción de la grandeza imperial de EU se lograría a partir de la reactivación de dos de las doctrinas históricas: la del Destino Manifiesto de 1630 y la Monroe de 1823, las dos puestas en marcha para revivir el imperio americano.
El propio Trump –muy a su estilo– jugó con memes, mapas territoriales inventados y mensajes machacados que se resumían en cuatro objetivos: comprar o conquistar Groenlandia, convertir a Canadá en el estado 51 de la Unión americana, absorber a México y que en efecto el continente americano sea el continente EU.
La última jugada geopolítica de Trump de engullirse a Groenlandia y a Dinamarca ya ocurrió: pactar con Estados Unidos la dominación geopolítica de esa posición que se encuentra en el frente de batalla en el Polo Norte, Europa Atlántica y Rusia. Y Groenlandia aceptó entregarle su seguridad y cobijarse bajo paraguas geopolítico, económico y nuclear de Washington.

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