Por: Eduardo Revilla - El Economista
El Paquete Económico para el 2027 –presentado el pasado 8 de septiembre por la titular del Poder Ejecutivo– anuncia que no habrá nuevos impuestos para el año entrante. Lo que sí habrá, sin embargo, serán incrementos a los impuestos existentes, en especial al Impuesto sobre la Renta (ISR).
La iniciativa presidencial propone, entre otras enmiendas a la Ley de ISR, (I) limitar el monto máximo de las deducciones generales de las empresas generando –en los hechos– un impuesto mínimo; (II) limitar la aplicación de pérdidas fiscales de ejercicios anteriores contra utilidades futuras hasta 50%; (III) limitar la deducción de intereses netos; (IV) reflejar estas limitantes en el cálculo de los pagos provisionales mensuales a fin de anticipar un impuesto mayor durante el transcurso del ejercicio fiscal; (V) diferir (al flujo) el momento de la deducción por pago de servicios, arrendamientos o pagos a residentes en el extranjero; (VI) modificar la conformación de las cuentas de utilidades fiscales netas y de capital de aportación (que permiten el pago de dividendos o el retorno de capital a favor de sus accionistas, sin consecuencia fiscal para las empresas que los pagan con cargo a dichas cuentas), con el fin de reducir el monto de dichos atributos y generar una mayor carga fiscal a las empresas y a sus accionistas, y por último, (VII) desaparecer el régimen de integración (conocido en su momento como consolidación fiscal) para anticipar el pago del ISR diferido al cierre del ejercicio 2026.
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