René Delgado - El Siglo de Torreón
El refrán original dice "más vale tarde que nunca" pero vista la conducción del arbitraje del proceso electoral, el dicho se podría parafrasear como se titula esta columna. Aunque sea tarde, la consejera-presidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei, debería considerar apartarse de la posición que ocupa.
Más de una observación crítica se puede formular al desempeño de esa funcionaria al frente del órgano electoral. Sin embargo, una supera a todas y anula la posibilidad de verla continuar como cabeza del INE y el arbitraje del concurso electoral en puerta: no genera confianza ni certidumbre, como tampoco acredita independencia ni autonomía e, incluso, capacidad.
En tal condición, por el bien de la democracia no sobraría que la consejera-presidente ponderara su relevo.
Guadalupe Taddei ha recibido cuestionamientos de tirios y troyanos, además de otros actores relacionados con el asunto electoral.
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